miércoles, 24 de julio de 2013

Opinión, 24 de Julio, 2013



“Somos, por primera vez en nuestra historia, contemporáneos de todos los hombres

El mexicano siempre está lejos, lejos del mundo y de los demás. Lejos, también, de sí mismo.

La permanencia del programa liberal, con su división clásica de poderes –inexistentes en México–, su federalismo teórico y su ceguera ante nuestra realidad, abrió nuevamente la puerta a la mentira y la inautenticidad.

No es extraño, por lo tanto, que buena parte de nuestras ideas políticas sigan siendo palabras destinadas a ocultar y oprimir nuestro verdadero ser”.

Octavio Paz  El laberinto de la soledad*


Sociedad Educada. Emprendedora y Comprometida



Entrando en calor para discutir, si discutir y mucho
Pero con visión de futuro

Energía e instituciones
El quid del asunto

Resulta triste y por demás paradójico
Que pese a los vastos recursos naturales que existen en territorio nacional,
México pueda convertirse en importador neto de energía
 En un futuro no muy lejano.

Explica el CIDAC que, manteniendo el estado de las cosas, el País dejaría de ser energéticamente sustentable en 10 años**

Lo anterior obedece a una combinación de diversos factores:

     I.        Una producción de hidrocarburos decreciente,
   II.        La ineficiencia e improductividad de Pemex aunado a su depredación fiscal,
  III.       El excesivo alcance del monopolio estatal,
 IV.        La insuficiencia de infraestructura, tecnología y capital. Y
   V.  La existencia de un régimen jurídico obsoleto y anacrónico que impide formas óptimas de explotación que maximicen el valor de la renta petrolera.

Por su parte, gracias a los alcances actuales de la tecnología para la explotación de reservas no convencionales (principalmente petróleo y gas de lutitas o "shale"), - que no tenemos-  países como EUA, Canadá E Inglaterra – por citar algunos - viven las mieles de una revolución energética que está cambiando su panorama competitivo (y con ello impulsando sus industrias) así como el escenario mundial.

Por algo el Índice de Competitividad Internacional del 2013 del IMCO lleva por título

"Nos cambiaron el mapa: México ante la revolución energética del siglo XXI".

El País no puede darse el lujo de quedarse rezagado y mucho menos frente a tantas carencias y necesidades.

Queda claro que podemos realizar reformas de gran calado para detonar el sector energético y convertirlo en una poderosa palanca de desarrollo nacional, y

Sin necesidad de poner en conflicto lo que generalmente encarniza el debate: la situación de Pemex.

¿Pemex una empresa Moderna VS el modelo Actual?

En efecto, la empresa pública puede verse notablemente fortalecida en el contexto de un régimen más moderno y flexible que permita la focalización estratégica de esfuerzos así como la coparticipación responsable del capital privado.

No obstante, es importante tener -ahora más que nunca- memoria histórica para no caer en errores del pasado.

La apertura económica que sustituyó el esquema de sustitución de importaciones no fue debidamente acompañado del cambio institucional que el propio modelo exigía.

El Estado perdió poder de supervisión, vigilancia y rectoría.

Se privatizaron empresas públicas y transfirieron o crearon fuertes cuotas de mercado en favor de empresas privadas que después se rehusaron a cumplir las reglas del juego (vaya, a veces ni siquiera existían dichas reglas).

Este descuido explica gran parte de los males de la economía nacional, incluyendo, desde luego, las pobres condiciones de competencia que prevalecen en diversos sectores estratégicos.

No puede sucedernos otra vez.

La reforma energética, para ser creíble y funcional, deberá incluir como pilar crítico el fortalecimiento de las capacidades institucionales del Estado mexicano, a efecto de cuidar ante todo el interés nacional:

A.   Maximizar el valor de la renta petrolera,
B.   Incrementar el nivel de reservas,
C.   Potencializar las capacidades humanas y tecnológicas,
D.   Fomentar la inserción de empresas nacionales en las cadenas de valor,
E.   Preservar el medio ambiente,

Y,  diseñar correctamente y hacer cumplir de forma efectiva las obligaciones que asuman los particulares, cualesquiera que sean las modalidades de participación que lleguen a establecerse.

Entre otras cosas, se requerirá -como dicta la experiencia exitosa en otros países- de

La presencia de reguladores fuertes, autónomos, transparentes, bien dotados presupuestaria y humanamente, con mandato claro y suficientes atribuciones y, no menos trivial,

Que rindan cuentas ante gobierno, legisladores y sociedad.


Alejandro Faya

El miedo a cometer los mismos errores,
Nos tiene atorados en el subdesarrollo, no confiamos ni entre nosotros

Porque no hemos aprendido, en 200 años de vida independiente, a construir instituciones solidas. -El síndrome, entre otros, del caudillismo del siglo XIX sigue vigente.

 

Y las instituciones modernas que hay como el IFE las trastocamos, como se pretende con el IFAI.

Una excepción que confirma la regla es el banco central mexicano, el Banco de México, - lleva 16 años- que ha demostrado solvencia en bien del país. ¿Por qué no hay más?

Será interesante conocer, como nos invita Luis F. Aguilar a la reflexión hoy,  el concepto de reforma que tienen en su cabeza los políticos y los analistas, periodistas y los opinionistas y registrar los argumentos que presentan para estar a favor o en contra de cada una de las reformas.

-  Y sobre todo si son capaces de manifestarse con honradez intelectual como los organismos arriba mencionados, y algunos más claro.
-      Y, sobre todo, porque no, con audacia democrática.

La ‘media’ que se dice moderna tiene una clara responsabilidad social y ciudadana, ha estado ausente, omisa y sin compromiso en todo el proceso de transición.

Y más ahora que “La reforma energética viene cargada con todo el peso de la historia nacional del siglo XX”

-      De sus narraciones de eventos épicos, (¿cuántos habitantes había en el año 38, en el país?
-      De su sistema político
-      De su cultura política,(del revolucionario institucional y del  democrático)

La REFORMA energética y particularmente la que tiene que ver con el petróleo, emblema politizado de la soberanía nacional y combustible si, todavía -¿cuánto tiempo?- de la producción de riqueza social del siglo XXI, y que es lo que se pretende reordenar y ampliar.

“La izquierda unida va con todo en contra de las retrógradas intenciones de querer entregar a manos privadas la industria petrolera, recién anuncio el PRD en boca de su secretario general, Alejandro Sánchez:

Vamos a verlos y escucharlos.

“¿Serán progresistas solo en materias sexuales y laicales? o
¿También en temas de crecimiento económico, bienestar social,
Soberanía nacional contemporánea?”

Lo cual nos pone en un predicamento  como nos advierte Enrique Quintana ***

“Qué el gobierno envié y se apruebe una reforma rasurada”
Con el riesgo que eso significa para el desarrollo del país

Sobre todo que parece que empiezan los signos verdes en la economías de la UE y EUA

Es la oportunidad del mexicano del siglo XXI
No, el de Octavio Paz del siglo pasado